Serie QSE: entre presión y protección
Las empresas se aseguran… pero ¿y los propios especialistas en seguridad?
Cuando se produce un accidente, no solo entran en juego las consecuencias operativas o financieras.
Enseguida surge otra pregunta:
¿Quién lo sabía? ¿Quién debía actuar? ¿Quién era el responsable?
Y, muy a menudo, los especialistas en seguridad y calidad, medio ambiente y salud se encuentran en primera línea.
Cuando se produce un accidente, no solo entran en juego las consecuencias operativas o financieras.
En un contexto en el que se endurecen los requisitos normativos y aumentan las expectativas en materia de prevención, su papel se ve cada vez más en el punto de mira.
Sin embargo, la cuestión de su propia protección sigue sin tratarse apenas.
Una responsabilidad que a menudo se subestima
La función de los especialistas en seguridad no se limita a aplicar procedimientos.
Deben:
- identificar los riesgos,
- prevenir los incidentes,
- sensibilizar a los equipos,
- realizar un seguimiento,
- actualizar los requisitos normativos,
- coordinar las acciones,
- documentar las decisiones,
- y, en ocasiones, alertar sobre situaciones delicadas.
La prevención es invisible… hasta que llega el día en que ocurre algo.
Y cuando se produce un incidente, todas las miradas se dirigen rápidamente hacia quienes se encargaban de la seguridad, del cumplimiento normativo o del seguimiento de los riesgos.
Incluso cuando los medios, los recursos o las decisiones no dependían totalmente de ellos.
Protección jurídica: ¿un tema que aún no se aborda lo suficiente?
En muchas organizaciones se habla con frecuencia de la seguridad de los empleados, del cumplimiento normativo o de la gestión de riesgos.
Pero, ¿se habla lo suficiente de la protección de las personas que asumen estas responsabilidades en su día a día?
La cuestión no se limita únicamente a los seguros.
También afecta a:
- la claridad en las responsabilidades,
- la trazabilidad de las acciones,
- el seguimiento de las validaciones,
- el acceso a la información,
- la documentación de las decisiones,
- o también el apoyo real de la organización.
Porque, en materia de cumplimiento normativo y prevención, lo que no está documentado se vuelve rápidamente difícil de demostrar.
Una política de seguridad no solo protege a la organización. También debe proteger a las personas que la aplican.
Una carga tan psicológica
Más allá de los aspectos normativos u organizativos, también existe una dimensión más humana.
Cuando se produce un incidente grave, los especialistas en calidad, seguridad y medio ambiente pueden sentir:
- una fuerte presión,
- un sentido de la responsabilidad,
- fatiga mental,
- o incluso, en ocasiones, aislamiento.
Su misión consiste precisamente en evitar que se produzcan estas situaciones.
Y cuando, a pesar de todo, se producen, puede resultar difícil no ponerse en duda a uno mismo.
Esta realidad sigue pasando bastante desapercibida. Sin embargo, forma parte integrante de los retos actuales de la profesión.
Cuando las herramientas se convierten también en una forma de protección
❌ En este contexto, la estructuración de la información cobra una importancia fundamental.
Ser capaz de demostrar:
- que se ha llevado a cabo una acción,
- que se ha llevado a cabo una inspección,
- que se ha comunicado una exigencia,
- que se ha evaluado un riesgo,
- o que se haya validado una decisión,
puede marcar la diferencia.
Por lo tanto, la gobernanza, la trazabilidad y la centralización de los datos no sirven únicamente para mejorar la organización.
Además, contribuyen a garantizar la seguridad de las prácticas.
La plataforma de gobernanza Siris+ permite precisamente centralizar la información, realizar un seguimiento de las acciones y relacionar los requisitos, los riesgos y los controles, al tiempo que mejora la visibilidad global.
¿Y si la verdadera madurez fuera también humana?
A menudo se habla de madurez y seguridad. De cumplimiento normativo. De gobernanza.
Pero quizá la madurez de una organización también se mida por su capacidad para apoyar a las personas que asumen esas responsabilidades.
Porque, más allá de los cuadros de mando, las auditorías y los procedimientos, también hay mujeres y hombres que contribuyen cada día a proteger a las organizaciones.
En conclusión
¿Y si, al fin y al cabo, la verdadera pregunta fuera esta?:
¿Protegen realmente las empresas a quienes las protegen?